La “austeridad” se quedó en el discurso. Entre viajes a Japón, mansiones en Texas y contratos en el Tren Maya, los hijos de López demuestran que el poder se hereda y se factura. El tráfico de influencias es el sello de la casa.
De la “Casa Gris” al descarrilamiento del Interoceánico: los apellidos López Beltrán aparecen donde hay contratos turbios y nula rendición de cuentas. ¿Cansancio político o simplemente disfrutar los beneficios de las obras faraónicas del padre?