De acuerdo con estudios citados por la National Sleep Foundation, factores como la temperatura, la presión atmosférica y la cantidad de luz solar pueden influir en el ritmo circadiano del cuerpo. Cuando el clima cambia bruscamente, el organismo necesita adaptarse y esto puede provocar sensación de fatiga, somnolencia o menor energía.
Además, la reducción de luz natural durante ciertos periodos puede alterar la producción de melatonina y serotonina. Mantener una buena hidratación, dormir adecuadamente y exponerse a la luz natural puede ayudar a reducir este efecto.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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