Diversos estudios científicos, como los publicados en el Journal of Consumer Research, confirman que trabajar en una cafetería puede aumentar la productividad más que hacerlo en casa. Factores como el ruido ambiental moderado, la presencia de otras personas y la separación física entre hogar y trabajo favorecen la creatividad y el enfoque. El llamado efecto cafetería demuestra que un entorno novedoso y con estímulos moderados fomenta la flexibilidad cognitiva, ayudando a generar más ideas y mantener la motivación.