El sesgo de negatividad es un fenómeno psicológico que hace que el cerebro recuerde más los estímulos negativos que los positivos. Este mecanismo, con raíces evolutivas, ayudó a la supervivencia de nuestros ancestros, pero hoy puede fomentar ansiedad, rumiación y depresión. Se recomienda practicar la gratitud, enfocarse en lo positivo y aplicar técnicas que fortalezcan recuerdos agradables para mejorar el bienestar emocional.