México registra alta actividad sísmica debido a la subducción de las placas de Cocos y Rivera bajo la placa Norteamericana. Este proceso acumula energía que se libera en forma de sismos, como ocurrió en los terremotos de 1985 y 2017. El país forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.