Ignorar las emociones no evita su impacto en el cerebro. Estudios en neurociencia señalan que al reprimir lo que se siente, áreas como la amígdala permanecen activas, elevando los niveles de cortisol. Esta respuesta sostenida al estrés puede provocar ansiedad, cansancio mental, problemas de sueño y molestias físicas. Psicólogos coinciden en que reconocer y expresar las emociones de manera saludable ayuda a regular el sistema nervioso y prevenir el estrés crónico.