El síndrome del “siempre cansado” se relaciona con estrés crónico, sobrecarga emocional y mala calidad del sueño. Pensamientos repetitivos y el uso excesivo del celular antes de dormir impiden una recuperación mental profunda, provocando agotamiento persistente y dificultad para iniciar el día, aun después de haber dormido lo suficiente.