¿Y si el universo que habitamos estuviera contenido dentro de un agujero negro? Esta idea, conocida como la “cosmología de agujeros negros”, ha ganado fuerza gracias a investigaciones recientes dirigidas por el profesor Lior Shamir de la Universidad Estatal de Kansas. Analizando datos del Telescopio Espacial James Webb, Shamir observó que alrededor de dos tercios de las galaxias giran en sentido horario, lo cual sugiere una asimetría que podría tener origen en un movimiento rotacional inicial del universo.
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El físico teórico Nikodem Poplawski ha propuesto que cada agujero negro puede dar lugar a un nuevo universo mediante un rebote gravitacional, lo que daría una posible explicación a esa rotación generalizada. En esta línea, nuestro universo podría haber nacido en el interior de un agujero negro rotatorio, dentro de otro universo más amplio.
Aunque no se cuenta aún con evidencia concluyente, la teoría plantea preguntas profundas sobre el origen del universo, su estructura y nuestro lugar dentro de él. A medida que avancen las observaciones y los estudios, podríamos estar frente a un cambio de paradigma en la cosmología moderna.