El servicio, operado por Qantas con un Boeing 737-800, cubría la ruta Melbourne, Wellington, Melbourne el 15 de febrero de 2026. Debido al clima desafiante, la tripulación ejecutó varias aproximaciones antes de conseguir un aterrizaje seguro. De acuerdo con el plan operativo, si el tercer intento no hubiera resultado exitoso, la aeronave se habría desviado hacia Christchurch como aeropuerto alterno.
Wellington es reconocido como uno de los aeropuertos más complejos de Oceanía por sus ráfagas cruzadas. Finalmente, la pericia del piloto permitió completar la maniobra sin incidentes, lo que provocó aplausos espontáneos entre los pasajeros tras tocar pista.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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