Aseguran que la contaduría pública tradicional que incluye tareas repetitivas como balances y declaraciones fiscales está siendo absorbida por softwares inteligentes capaces de hacer auditorías y calcular impuestos sin intervención humana.
La traducción e interpretación también enfrenta una revolución: herramientas como DeepL, Google Translate y el mismo ChatGPT traducen textos técnicos y cotidianos con gran precisión, reduciendo drásticamente la demanda de traductores. Los periodistas que producen contenido genérico se encuentran en peligro: ya existen algoritmos que generan noticias, artículos SEO y reportes rutinarios sin necesidad de redactores humanos.
Además, administradores de empresas y contadores genéricos, saturados en el mercado, ven cómo tareas de gestión y control pueden ser sustituidas por módulos de business intelligence e inteligencia artificial.
Con estas profesiones al borde del abismo por la automatización, la recomendación generalizada es reinventarse: especializarse en áreas no automatizables, como análisis financiero avanzado, derecho tecnológico o comunicación digital, y así sobrevivir al embate de ChatGPT.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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