Su estudio ha reavivado el llamado efecto “cisne negro”, un concepto que describe eventos impredecibles, poco probables y con alto impacto. En astronomía, este efecto se aplica a fenómenos espaciales que no encajan en los modelos conocidos y que podrían cambiar lo que se sabe sobre el Universo.
En el caso de 3I/ATLAS, el “cisne negro” no implica una amenaza directa, sino la posibilidad de descubrir comportamientos o propiedades nunca antes observadas en objetos interestelares.
Especialistas aclaran que no representa un riesgo para la Tierra. Su relevancia es científica: podría modificar teorías sobre la formación de sistemas planetarios y el origen de cuerpos que viajan entre estrellas, recordando que el espacio aún guarda sorpresas difíciles de predecir.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES