El inicio de año suele estar asociado con un aumento en los niveles de estrés y ansiedad debido a la presión por cumplir propósitos, reorganizar rutinas y enfrentar compromisos económicos acumulados durante las fiestas decembrinas.
Especialistas en salud mental señalan que factores como la cuesta de enero, el regreso a las obligaciones laborales o escolares y la comparación constante en redes sociales pueden intensificar síntomas de ansiedad. Aunque este periodo puede resultar abrumador, establecer metas realistas y retomar hábitos de forma gradual ayuda a reducir el impacto emocional y a transitar el inicio de año con mayor estabilidad.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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