Algunas señales clave para detectarla son: agotamiento constante, dificultad para disfrutar logros, irritabilidad frecuente, problemas de sueño, sensación de estar en automático y pensamientos de autoexigencia extrema. No siempre hay llanto ni aislamiento, por eso suele pasar desapercibida.
Este tipo de depresión suele estar ligada al estrés crónico, presión social y miedo a fallar. Ignorarla puede derivar en crisis emocionales más graves.
Detectarla a tiempo permite intervenir con terapia psicológica, cambios en el ritmo de vida y apoyo emocional. Funcionar no significa estar bien: la salud mental también importa, aunque sigas rindiendo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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