Investigadores del Instituto Karolinska descubrieron que el déficit de sueño altera el metabolismo y la regulación del apetito, provocando ansiedad y fatiga mental. Combinar una alimentación balanceada con un descanso reparador potencia la claridad mental y el aprendizaje.
Nutrientes como el magnesio y el triptófano mejoran la calidad del sueño. Los especialistas recomiendan mantener horarios regulares y una dieta ligera por la noche para favorecer un descanso profundo y estable.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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