Diversos estudios han encontrado que la privación crónica de sueño afecta procesos clave como la consolidación de la memoria y la eliminación de toxinas en el cerebro.
De acuerdo con los National Institutes of Health, durante el sueño profundo el sistema glinfático elimina proteínas asociadas con enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. Cuando el descanso es insuficiente, este mecanismo se reduce, favoreciendo el deterioro cognitivo a largo plazo.
La Organización Mundial de la Salud también advierte que la mala calidad del sueño impacta funciones cognitivas, estado de ánimo y salud cardiovascular. Especialistas recomiendan mantener horarios regulares y dormir entre siete y nueve horas para proteger la salud cerebral.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
Dormir más en invierno tiene explicación científica