La tecnología está diseñada para facilitarnos la vida, pero ciertos hábitos digitales pueden sabotear nuestra productividad. Entre los más comunes están:
- Revisar el celular cada pocos minutos, interrumpiendo la concentración.
- Mantener abiertas demasiadas pestañas o apps, generando sobrecarga de información.
- Procrastinar usando redes sociales para evitar tareas importantes.
- No establecer horarios para responder correos o mensajes, dejando que el trabajo te controle.
- Dormir con el teléfono cerca, afectando el descanso y la energía del día siguiente.
Romper estos hábitos y organizar tu tiempo frente a las pantallas puede ayudarte a recuperar concentración y eficiencia. Tus dispositivos pueden ser aliados… o enemigos de tu productividad. La clave está en cómo los usas.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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