Una alimentación equilibrada es clave para mantener niveles adecuados de energía física y mental. Entre los nutrientes esenciales destaca el hierro, fundamental para el transporte de oxígeno en la sangre. También las vitaminas del complejo B, especialmente la B12, que ayudan a transformar los alimentos en energía.
El magnesio participa en procesos metabólicos clave y su deficiencia puede causar fatiga y debilidad muscular. La vitamina D, además de fortalecer músculos y huesos, influye en el estado de ánimo. Finalmente, los carbohidratos complejos proporcionan energía sostenida sin provocar caídas bruscas.
Harvard recomienda priorizar alimentos integrales, mantener una correcta hidratación y acudir a un profesional de la salud si el cansancio es persistente.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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