La medida busca reducir distracciones en el aula, mejorar la atención de los estudiantes y prevenir problemas como el ciberacoso, la grabación sin consentimiento y el acceso a contenido inapropiado durante el horario escolar.
Diversos estudios en educación señalan que el uso constante del celular afecta la concentración y el rendimiento académico, especialmente en niños y adolescentes. En ese sentido, limitar su uso dentro del salón puede favorecer un aprendizaje más efectivo y una mayor interacción entre alumnos y maestros.
Sin embargo, expertos advierten que prohibir no es suficiente. El reto está en acompañar la medida con educación digital, supervisión y acuerdos claros con las familias. Usados con criterio, los celulares también pueden ser herramientas educativas. El verdadero objetivo, señalan, debe ser enseñar a usarlos con responsabilidad, no solo quitarlos del aula.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES