Las bajas temperaturas provocan vasoconstricción, lo que reduce la llegada de glóbulos blancos a las vías respiratorias, disminuyendo la capacidad del cuerpo para combatir virus y bacterias.
Además, el aire frío y seco reseca las mucosas de nariz y garganta, que funcionan como barrera natural contra infecciones. Cuando se dañan, los virus tienen mayor facilidad para entrar al organismo. A esto se suma que en invierno las personas pasan más tiempo en espacios cerrados, aumentando los contagios.
Especialistas recomiendan mantenerse abrigado, hidratarse bien, ventilar espacios y consumir alimentos ricos en vitaminas para fortalecer las defensas durante el frío.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
Más hambre en invierno: no es debilidad, es biología