Cuando desaparecen los estímulos externos, el cerebro dirige su atención hacia el mundo interno, amplificando pensamientos, preocupaciones y emociones que normalmente se mantienen en segundo plano.
El ruido de fondo funciona como una distracción que mantiene a la mente ocupada. Por eso es común usar música, televisión o sonidos ambientales para dormir. El silencio obliga a enfrentar pensamientos no resueltos, lo que puede generar ansiedad, inquietud o una sensación de vacío difícil de explicar.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
Estrés y salud digestiva: una conexión directa