El gluten es una proteína presente en trigo, cebada y centeno, y su consumo puede provocar inflamación, retención de líquidos o malestar digestivo en personas sensibles.
Especialistas explican que al reducir el gluten, muchas personas dejan de consumir alimentos ultraprocesados como pan, galletas y harinas refinadas, lo que indirectamente disminuye calorías y picos de azúcar en sangre. Esto puede traducirse en menor apetito y mejor control del peso.
Sin embargo, los nutriólogos advierten que quitar el gluten no adelgaza por sí solo. La clave está en mantener una dieta equilibrada, rica en alimentos naturales, proteínas, fibra y grasas saludables. Antes de hacer cambios drásticos, recomiendan consultar a un profesional para evitar deficiencias nutricionales.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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