Estas medidas no solo protegen a nivel individual, sino que también ayudan a disminuir la propagación del virus en espacios públicos. Entre los hábitos más efectivos están lavarse las manos con frecuencia, evitar tocarse la cara, ventilar espacios cerrados, cubrirse al toser o estornudar, mantener distancia cuando hay síntomas y fortalecer el sistema inmunológico con buena alimentación y descanso.
También se recomienda quedarse en casa ante los primeros signos de enfermedad. Expertos señalan que, aunque la gripe es común, la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia para evitar contagios y complicaciones, sobre todo en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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