Investigadores han desarrollado una computadora neuromórfica, diseñada para imitar la forma en que funciona el cerebro humano, con el objetivo de hacer la inteligencia artificial mucho más eficiente.
Este enfoque permite reducir de forma drástica el consumo de energía, uno de los principales problemas de la IA actual, especialmente en centros de datos y dispositivos inteligentes. Mientras los modelos convencionales requieren enormes recursos eléctricos, estas computadoras trabajan de manera más similar al cerebro, que consume muy poca energía para tareas complejas.
La tecnología podría transformar áreas como robótica, asistentes inteligentes, medicina y dispositivos portátiles, haciendo posible una IA más rápida, sostenible y accesible. Para muchos expertos, este avance marca un paso clave hacia la próxima generación de computación inteligente.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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