La investigación analizó muestras de polvo lunar para rastrear el material que llegó al sistema Tierra-Luna a través de impactos de meteoritos ricos en carbono, que suelen contener agua en su interior.
Los científicos encontraron que solo alrededor del 1 % del polvo lunar proviene de este tipo de meteoritos, lo que permite estimar cuánta agua pudieron transportar. Según los resultados, la cantidad de agua aportada por estos impactos sería insuficiente para explicar el volumen actual de los océanos terrestres, aunque sí podría justificar el hielo detectado en los polos de la Luna.
El estudio cuestiona así la hipótesis de la llamada “adición tardía”, que sostiene que el agua llegó a la Tierra después de su formación, transportada por meteoritos y cometas. En cambio, los autores sugieren que una parte importante del agua terrestre podría haberse originado desde el interior del planeta durante su formación, a partir de materiales ricos en hidrógeno.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que el origen del agua en la Tierra es más complejo de lo que se pensaba, y que los meteoritos habrían tenido un papel secundario, pero no dominante, en la formación de los océanos.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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