En las imágenes se observa cómo mesas y sillas son levantadas con facilidad por el viento, obligando a los empleados a correr para evitar ser golpeados.
El momento más tenso ocurre cuando una mesa es impulsada violentamente por el aire y pasa a escasos centímetros de un trabajador, quien logra esquivarla por muy poco. La fuerza de las ráfagas fue tal que el mobiliario salió proyectado sin control, evidenciando lo peligroso de estos fenómenos repentinos.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
Enjambre de abejas ataca entrada de sitio turístico