A diferencia del esfuerzo corporal, el desgaste mental no siempre se nota de inmediato, pero se acumula silenciosamente. De acuerdo con especialistas en psicología y neurociencia, cuando el cerebro permanece en estado de alerta prolongado, consume grandes cantidades de energía, especialmente glucosa.
La Asociación Americana de Psicología (APA) explica que el estrés, la multitarea y la saturación de información provocan fatiga cognitiva, lo que genera sensación de agotamiento, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el cansancio mental sin descanso adecuado puede derivar en problemas como ansiedad, insomnio y bajo rendimiento. Por ello, desconectar, dormir bien y hacer pausas mentales es clave para recuperar energía y bienestar.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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