Según especialistas en neurociencia del Instituto Nacional de Salud Mental, las rutinas reducen la carga mental porque evitan que el cerebro tenga que tomar decisiones constantes. Cuando sabes qué sigue en tu día, el cerebro entra en un estado de mayor eficiencia y calma.
Sin rutinas, el cerebro se mantiene en modo alerta. Cada pequeña decisión activa áreas relacionadas con el estrés, elevando el cortisol. Esto explica por qué los días desordenados resultan mentalmente agotadores, incluso sin esfuerzo físico.
Las rutinas no limitan la libertad, la protegen. Permiten enfocar la energía mental en tareas importantes y reducen la ansiedad. El cerebro necesita estructura para funcionar mejor. Cuando no la tiene, responde con cansancio, irritabilidad y dificultad para concentrarse.