El Instituto Nacional de Salud Mental explica que el cerebro activa la respuesta de “lucha o huida” ante amenazas reales o percibidas. Factores como estrés crónico, falta de sueño y desequilibrios químicos pueden detonar síntomas físicos como taquicardia, sudoración y tensión muscular. Aunque ocasional es normal, si interfiere con la vida diaria se recomienda evaluación profesional. Detectar causas subyacentes ayuda a prevenir trastornos de ansiedad más severos.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
Las señales silenciosas de la deshidratación que NO deberías ignorar