Esto ocurre porque, al disminuir los estímulos externos, la mente encuentra espacio para procesar preocupaciones acumuladas durante el día.
La ansiedad nocturna puede afectar la calidad del sueño y generar insomnio recurrente. Psicólogos señalan que este fenómeno está relacionado con estrés no resuelto y dificultad para desconectar mentalmente, lo que impacta directamente en la salud emocional.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES