No es apatía pasajera, la anhedonia es un síntoma frecuente de la depresión, ansiedad, estrés crónico y otros trastornos del estado de ánimo. Desde la ciencia, se asocia a cambios en los circuitos de recompensa del cerebro, especialmente en la dopamina, el neurotransmisor ligado al placer y la motivación. Por eso, aunque la persona “quiera” disfrutar algo, simplemente no lo siente.
La anhedonia puede aparecer tras periodos prolongados de estrés, insomnio, duelos o sobrecarga emocional. Identificarla a tiempo es clave: con terapia psicológica, ajustes en hábitos (sueño, ejercicio, conexión social) y, en algunos casos, tratamiento médico, sí tiene solución.
Si todo te parece gris desde hace semanas, no lo normalices: tu cerebro está pidiendo ayuda.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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