Estudios científicos han encontrado que niveles adecuados de esta vitamina están asociados con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, fortalecimiento del sistema inmunológico y mejor salud ósea y muscular.
La vitamina D se obtiene principalmente a través de la exposición al sol, aunque también está presente en algunos alimentos y suplementos. Expertos advierten que su deficiencia es común y puede estar relacionada con fatiga, defensas bajas y mayor riesgo de infecciones.
Aunque no es una cura milagrosa, los especialistas coinciden en que mantener niveles adecuados de vitamina D puede contribuir a una vida más saludable y activa, especialmente en adultos mayores, reforzando su papel clave en el bienestar a largo plazo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
Vitamina D: la función hormonal que casi nadie conoce y por qué es clave