Las bajas temperaturas provocan la contracción de los vasos sanguíneos, lo que aumenta la presión arterial y obliga al corazón a bombear con mayor esfuerzo para mantener el calor corporal.
Especialistas advierten que el frío también puede elevar el ritmo cardiaco y aumentar el riesgo de infartos y eventos cardiovasculares, especialmente en personas con hipertensión, diabetes o enfermedades del corazón. Además, el cuerpo pierde líquidos con mayor facilidad, lo que puede espesar la sangre y dificultar la circulación.
Por ello, recomiendan abrigarse bien, evitar cambios bruscos de temperatura, mantenerse hidratado y no realizar esfuerzos físicos intensos en ambientes muy fríos, para proteger la salud del corazón durante el invierno.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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