El tipo de sangre que corre por tus venas fue definido antes de que nacieras. El sistema ABO y el factor Rh (positivo o negativo) están determinados por los genes heredados de tus padres. Si eres A, B, AB u O, es porque tus progenitores te transmitieron combinaciones específicas de alelos.
Por ejemplo, si ambos padres tienen sangre tipo O, sus hijos no pueden ser de otro tipo. Y si tienes Rh negativo, no tienes el antígeno D en tus glóbulos rojos, lo que puede influir incluso en embarazos. Estos marcadores no cambian a lo largo de tu vida, salvo en casos extremos como un trasplante de médula ósea.
Tu sangre guarda un código que no elegiste y que no se borra. La identidad genética fluye con cada latido.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES