Este contraste obliga al organismo a adaptarse en poco tiempo, activando mecanismos como la sudoración, los escalofríos y la vasodilatación. De acuerdo con la Secretaría de Salud, estas variaciones pueden afectar principalmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
La exposición repentina puede provocar resfriados, infecciones respiratorias, deshidratación o incluso golpes de calor. La Organización Mundial de la Salud señala que los extremos de temperatura representan un riesgo para la salud, especialmente cuando no se toman medidas preventivas.
Especialistas recomiendan evitar cambios drásticos, mantenerse hidratado y usar ropa adecuada al clima para proteger el equilibrio térmico del cuerpo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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