Según la Organización Mundial de la Salud, síntomas como fatiga persistente, dolor de cabeza, mareos, piel seca y dificultad para concentrarse pueden indicar una ingesta insuficiente de líquidos. También la orina oscura y la disminución en la frecuencia urinaria son señales de alerta.
En adultos mayores, la percepción de sed puede disminuir, aumentando el riesgo. Mantener una hidratación adecuada es clave para regular la temperatura corporal, la función cardiovascular y el rendimiento cognitivo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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