Esto ocurre porque el reloj biológico se desajusta al no recibir la luz solar en horarios naturales, afectando la secreción de hormonas y el metabolismo. Además, se ha identificado una incidencia mayor de ansiedad, depresión y deterioro cognitivo en quienes mantienen este ritmo durante varios años. La OMS ya advierte que el trabajo nocturno crónico podría ser un factor de riesgo para el cáncer.
Rotar horarios, cuidar la alimentación y mejorar la higiene del sueño son medidas urgentes para reducir los efectos nocivos de la vida nocturna.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
La adolescencia un periodo crítico para el desarrollo cerebral; esto dicen expertos