El cerebro humano y la detección del peligro han sido objeto de investigaciones sobre la capacidad de anticipar posibles amenazas. Algunos estudios han explorado cómo determinadas respuestas cerebrales pueden producirse antes de que una persona identifique conscientemente una situación de riesgo. La amígdala participa en el procesamiento de estímulos relacionados con amenazas y contribuye a generar respuestas rápidas. Este mecanismo forma parte de los sistemas de alerta y supervivencia del organismo.