Una restauración realizada en una iglesia histórica de Nápoles, Italia, permitió descubrir un fresco oculto que permaneció cubierto durante más de 380 años. La obra representa a San Jorge enfrentando a un dragón y fue localizada detrás de otra pintura. El hallazgo llamó la atención por el estado de conservación de la imagen y por el valor histórico y artístico de la pieza encontrada.