Estudios de Harvard y el NIH confirman que el estrés crónico afecta las células madre que producen melanina, lo que provoca canas prematuras. La liberación de norepinefrina en los folículos pilosos agota las reservas pigmentarias, haciendo que el cabello pierda color de forma irreversible en muchos casos. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que algunas canas por estrés podrían revertirse si se elimina la causa emocional y se mejora la salud capilar, especialmente en personas jóvenes menores de 30 años.
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