El devastador incendio en Hong Kong, que dejó más de 80 muertos, no fue un accidente común: autoridades revelaron que los andamios de bambú, mallas plásticas y paneles de foam usados en una remodelación actuaron como acelerantes que propagaron el fuego en segundos. La policía detuvo a responsables de la constructora por usar materiales que no cumplían normas mínimas de seguridad, convirtiendo el edificio en una trampa mortal. La investigación apunta a negligencia grave como causa principal de una de las peores tragedias en décadas












