Las compras impulsivas son decisiones rápidas guiadas por emociones y asociadas a la liberación de dopamina. Factores como estrés, ansiedad, soledad y estímulos externos aumentan su frecuencia. Aunque no siempre representan un problema, pueden repetirse como respuesta emocional automática. La psicología recomienda identificar detonantes y evaluar si la compra responde a una necesidad real.