Estudios actualizados al 22 de julio de 2025 demuestran que el corazón humano puede seguir latiendo hasta 20 segundos fuera del cuerpo, siempre que mantenga irrigación o esté en soluciones de preservación. Esto ocurre porque su sistema eléctrico autónomo no depende directamente del cerebro. Cirujanos cardiotorácicos lo han observado en trasplantes y experimentos médicos. Aunque no puede funcionar de forma prolongada, su resistencia demuestra el increíble poder biológico del órgano que simboliza la vida.
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