La acuamación es un proceso funerario legal en más de 30 países, incluido México. Consiste en disolver el cuerpo en una mezcla de agua y potasa a alta temperatura y presión. En solo tres horas, el cadáver se reduce a un líquido estéril y fragmentos óseos. Es considerada más ecológica que la cremación, ya que no emite gases tóxicos ni consume grandes cantidades de energía. Una muerte sin fuego, sin ataúd y casi sin huella.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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