El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que afecta a entre 60 % y 80 % de la población, de acuerdo con estudios especializados. Se caracteriza por la sensación de no merecer los logros alcanzados y el temor constante a ser “descubierto” como incompetente. Es más frecuente en entornos académicos y laborales altamente competitivos y puede provocar ansiedad, estrés y desgaste emocional, sin estar relacionado con una falta real de capacidad.