Responder mensajes urgentes, llegar tarde, discutir levemente o vivir con prisas constantes genera una activación prolongada del sistema nervioso. La psicología advierte que este tipo de estrés sostenido puede provocar fatiga mental, dolores físicos, ansiedad y alteraciones del sueño. Aunque no se perciba como un problema grave, su impacto en la salud emocional puede ser profundo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES