De acuerdo con datos del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA (SWPC), la llamarada alcanzó su máximo a las 11:42 UTC del 20 de agosto de 2026. La dependencia estadounidense mantiene bajo vigilancia la región debido a su actividad reciente.
La erupción también estuvo acompañada por una eyección de masa coronal (CME). La actividad podría continuar. El pronóstico de NOAA contempla actualmente una probabilidad del 40 % de nuevas llamaradas clase M y del 10 % de llamaradas clase X durante las próximas 24 horas.
¿Cómo afectará a la Tierra la llamarada solar?
Sin embargo, esto no significa que una tormenta geomagnética severa sea inminente. El posible impacto sobre la Tierra dependerá de la trayectoria y características de la CME y de su interacción con el campo magnético terrestre.
Las llamaradas solares pueden provocar apagones de radio de corta duración, especialmente en la zona de la Tierra que se encuentra iluminada por el Sol. Las CME, por su parte, pueden generar perturbaciones geomagnéticas capaces de afectar sistemas de radio, navegación, satélites y, en eventos más intensos, redes eléctricas.












