Un estudio publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine analizó resonancias magnéticas de 110 trabajadores de la salud en Corea del Sur. Los resultados indicaron que quienes trabajaban más de 52 horas semanales presentaban un aumento del 19 % en el volumen del giro frontal medio, una zona vinculada a funciones ejecutivas como atención, memoria de trabajo y procesamiento del lenguaje.
Además, se observaron cambios en 17 regiones cerebrales relacionadas con la regulación emocional y la toma de decisiones, en contraste con aquellos que trabajaban menos horas. Los investigadores sugieren que estos cambios podrían ser respuestas neuroadaptativas al estrés crónico, aunque advierten que podrían derivar en efectos negativos a largo plazo, como inestabilidad emocional, ansiedad y disminución del rendimiento cognitivo.
Este hallazgo subraya la importancia de equilibrar las cargas laborales para preservar la salud cerebral y emocional, y plantea interrogantes sobre las políticas laborales actuales en diversas naciones.
CON INFORMACIÓN DE DOMINIQUE FEMAT
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