La escritura manual implica un proceso más lento y consciente, lo que fortalece las conexiones neuronales relacionadas con la memoria y la comprensión. Estudios en neuroeducación revelan que tomar apuntes a mano mejora la retención.
Además, escribir en papel estimula la creatividad y facilita la organización de ideas complejas. Aunque más lento que teclear, es más efectivo para el aprendizaje profundo y la expresión personal.