El pan de muerto en Aguascalientes forma parte de las costumbres más arraigadas durante las festividades de noviembre. Su origen se vincula con rituales prehispánicos y tradiciones coloniales que se fusionaron para dar paso a una de las expresiones culinarias más representativas del país.
En Aguascalientes, distintas panaderías familiares han conservado recetas tradicionales por generaciones. La preparación incluye harina, huevo, mantequilla, ralladura de naranja y anís, ingredientes que le otorgan un sabor distintivo. El decorado con huesitos de masa y la espolvoreada de azúcar son elementos característicos.
La ofrenda del Día de Muertos en Aguascalientes suele incorporar este pan como símbolo de vida y muerte. Se coloca junto con veladoras, flores de cempasúchil y fotografías de los difuntos.
Cada año, el Festival de Calaveras en la capital fomenta la producción y consumo del pan de muerto, donde panaderías locales ofrecen distintas versiones, desde la receta clásica hasta presentaciones rellenas de crema o chocolate.
El pan de muerto no solo es alimento: es parte de la memoria colectiva y del sentido de identidad. Consumirlo en familia mantiene viva la tradición y fortalece los lazos comunitarios.