Durante un desborde emocional, es fundamental mantener la calma del adulto. Usar una voz baja, mantener contacto visual suave y respirar juntos ayuda a regular el sistema nervioso del niño.
Actividades como abrazos, objetos suaves o música tranquila activan el sistema parasimpático, reducen el cortisol y favorecen a la recuperación emocional. Establecer rutinas, validar emociones y ofrecer alternativas seguras permiten reconectar sin confrontación.
Responder con calma, presencia y empatía cuando un niño está desbordado facilita su regreso al equilibrio emocional.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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